Este miércoles, al caer la noche, Río Ceballos fue escenario de un encuentro profundamente conmovedor con una de las obras más emblemáticas de nuestra identidad cultural: La Misa Criolla, de Ariel Ramírez.
Estrenada en 1964 y reconocida en todo el mundo, esta obra cumbre de la música popular argentina volvió a desplegar su fuerza espiritual y poética, abrazando al público con sonidos que atraviesan generaciones, fronteras y creencias. Cada movimiento resonó como un acto de memoria, de fe y de identidad compartida.

El programa se completó con Navidad Nuestra, también de Ariel Ramírez, con textos de Félix Luna: seis piezas que conforman un delicado retablo navideño, donde el nacimiento se narra desde nuestra tierra, nuestras voces y nuestras tradiciones. Una propuesta que invitó a detenerse, a escuchar y a sentir.
La orquestación para nueve instrumentos, a cargo de Luis Pérez —quien además compartió la dirección musical junto a Alejandra Seimandi— aportó una sonoridad íntima y profundamente expresiva, realzando cada matiz de la obra.
La voz solista de Silvia Lallana fue el hilo conductor de la noche: clara, profunda y conmovedora, llevando al público por un recorrido espiritual que dejó huella.

El coro estuvo conformado por la unión de tres formaciones: el Coro de la Academia Más Música de Villa Allende, el Coro Encanto y el Coro del Instituto Aeronáutico de Córdoba, logrando una interpretación potente, sensible y cargada de emoción colectiva.
Fue una noche para recordar. Un encuentro donde la música se convirtió en abrazo, en celebración y en identidad viva, reafirmando el valor de la cultura como espacio de encuentro y emoción compartida en nuestra ciudad.